El anciano Donatello regresó a Florencia en 1453, después de estar diez años en Padua. Se apartó de las corrientes dominantes de la época y las obras que realizó en su última etapa son de un profundo dramatismo que no estaba del todo ausente en algunas de sus producciones anteriores, aunque ninguna había alcanzado ese grado de intensidad. Entre ellas destaca su María Magdalena, destinada al Baptisterio de Florencia (hacia 1454). En madera policromada, cuya expresividad desgarrada y patética se aparta del ideal de belleza equilibrada y serena del Renacimiento, pero denota la vigorosa personalidad artística de un auténtico genio que no duda en caminar en solitario.
Donatello se inspiró en la La leyenda dorada de Jacobo de Vorágine, donde narra el retiro de María Magdalena, para conseguir la redención de sus pecados. Peregrinó e hizo vida de ermitaña, se cree en la parte meridional de Francia.
El Lavatorio es un cuadro del pintor italiano Tintoretto, considerado una de sus obras más importantes. Está realizado con la técnica de óleo sobre lienzo. Mide 210cm de alto y 127cm de ancho. Fue pintado en 1548-1549, se encuentra actualmente expuesto en el Museo del Prado de Madrid,España. Se representa aquí una escena narrada por el Evangelio de Juan, en la que se narra cómo durante la Última cena, Jesús se levantó de la mesa quitándose el mantoy atándose una toalla a la cintura. Después de echar agua en un recipiente, se puso a lavar los pies a sus discípulos. Simón Pedro pretendió negarse, pero al insistir Jesús que, de otro modo, no podría tener parte con él, accedió a que le lavase los pies, e incluso las manos y la cabeza. El artista representa el episodio antedicho con Cristo y san Pedro en un extremo de la composición. La mayor parte del lienzo está ocupado por la estancia donde se desarrolla la Última Cena, con la mesa y los discípulos en torno a ella. En el centro destaca un perro, y detrás los apóstoles descalzándose. En un segundo plano se relata un milagro de San Marcos narrado por Jacobo de la Vorágine en su Leyenda dorada. El extremo de la izquierda está dominado por otro apóstol que se está desatando el calzado, cuya esculturalidad se asemeja a las poderosas anatomías de Miguel Ángel. En realidad, el tipo de composición, en la que el espisodio principal está desplazado a un lado del cuadro, se explica por su emplazamiento original, pues los creyentes verían más cerca precisamente la parte donde estaba Jesús. En el fondo de este lado izquierdo se ven arquitecturas clásicas de una ciudad que recuerda a Venecia, con una barquichuela entre canales, en azules y blancos bañados por una luz fría, lo que da un aire un tanto irreal. Esta obra decoraba el prebisterio de la iglesia de San Marcuola en Venecia. Perteneció a Carlos I de Inglaterra. Fue adquirido en la almoneda de sus bienes celebrada tras su ejecución por don Luis de Haro, que se la regaló a Felipe IV. Estuvo en la sacristía del Real Monasterio de El Escorial hasta que en 1939 se llevó al Museo del prado.
La Piedad del Vaticano fue realizada en mármol por Miguel Ángel entre 1498 y 1499.Sus dimensiones son 174 por 195 cm. Se encuentra en la Basílica de San Pedro del Vaticano.
Obra de bulto redondo, se puede ver desde todos los ángulos aunque el punto de vista preferente es el frontal.
Una Virgen joven, bella y piadosa cuyas vestiduras se expanden con numerosos pliegues, sostiene al Hijo muerto y que, intencionadamente, aparenta mayor edad que la Madre, en una composición triangular sosegada y llena de ternura. La juventud de la Virgen es muestra del idealismo renacentista: se trata de representar el ideal de belleza y juventud, una Virgen eternamente joven y bella.
En esta escultura predominan las armonías de contraste. Hay tres:
Primera armonía: Los ejes del cuerpo de Jesús (líneas quebradas) se contraponen a los pliegues curvilíneos y angulados de los vestidos de la Virgen María.
Segunda armonía: El brazo derecho de Jesús cae inerte. Éste se contrapone al brazo izquierdo de la Virgen, que esta lleno de vida y conmiseración
Tercera armonía: Los pliegues de la Virgen con oquedades forman contrastes de claroscuro. Estos se contraponen a las superficies claras y lisas del cuerpo de Jesús, expresados en "sfumato".
El 21 de Mayo de 1972 la imagen sufrió un brutal atentado cuando un perturbado golpeó el rostro de la Virgen con un martillo, motivo por el que hubo de ser restaurada y luego protegida con medidas de seguridad.
El tributo de la moneda pertenece a un ciclo de frescos sobre la vida de San Pedro, que decora los muros de la capilla Brancacci en la iglesia de Santa María del Carmine(Florencia).
En el conjunto participaron varios pintores desde 1424.Siguiendo el evangelio de San Mateo, representa el momento en que Jesús y sus discípulos llegan a Cafarnaúm y deben pagar un tributo para entrar.El mosaico ilustra en la misma escena tres episodios distintos:en el centro,Cristo le indica a San Pedro que vaya al mar, eche el anzuelo y en la boca del primer pez que capture hallará una moneda: al fondo a la izquierda,San pedro está cogiendo la moneda de la boca del pez; y a la derecha,se la está entregando al recaudador.
En sus figuras Masaccio entronca con la grandiosidad de Giotto,pero le supera en la utilización de la luz como creadora de volumen y corporeidad.Todas ellas mantienen una posición de contrapposto y se relacionan entre sí con absoluta naturalidad por gestos y miradas.
Además,Masaccio fue el primero en conseguir una correcta representación del espacio,según las leyes de la perspectiva lineal.El punto de fuga en esta composición está en la cabeza de Cristo, por lo que las líneas de fuga contribuyen a destacar su importancia al apuntar hacia él.
El rapto de las sabinas es un episodio mitológico que describe el secuestro de mujeres de la tribu de los sabinos por los fundadores de Roma.
Según la leyenda, en la Roma de los primeros tiempos había muy pocas mujeres. Para solucionar esto, Rómulo, rey y fundador, organizó unas pruebas deportivas en honor a Neptuno, a las que invitó a los pueblos vecinos. Acudieron varios de ellos, pero los de una población, la Sabinia, eran especialmente voluntariosos y fueron a Roma con sus mujeres e hijos y precedidos por su rey.
Comenzó el espectáculo y, a una señal, cada romano raptó a una mujer, y luego echaron a los hombres. Los romanos intentaron convencer a las mujeres de que sólo lo hicieron porque querían que fuesen sus esposas, y que ellas no podían menos que sentirse orgullosas de pasar a formar parte de un pueblo que había sido elegido por los dioses. Las sabinas pusieron un requisito a la hora de contraer matrimonio: en el hogar, ellas sólo se ocuparían del telar, sin verse obligadas a realizar otros trabajos domésticos, y se erigirían como las que gobernaban en la casa.
Años más tarde, los sabinos, enfadados por el doble ultraje de traición y de rapto de sus mujeres, atacaron a los romanos, a los que fueron acorralando en el Capitolio. Para lograr penetrar en esta zona, contaron con la traición de una romana, Tarpeya, quien les franqueó la entrada a cambio de aquello que llevasen en los brazos, refiriéndose a los brazaletes. Viendo con desprecio la traición de la romana a su propio pueblo, aceptaron el trato, pero, en lugar de darle joyas, la mataron aplastándola con sus pesados escudos. La zona donde, según la leyenda, tuvo lugar tal asesinato, recibió el nombre de Roca Tarpeya, desde la que se arrojaba a los convictos de traición. Cuando se iban a enfrentar en lo que parecía ser la batalla final, las sabinas se interpusieron entre ambos ejércitos combatientes para que dejasen de matarse porque, razonaron, si ganaban los romanos, perdían a sus padres y hermanos, y si ganaban los sabinos, perdían a sus maridos e hijos. Las sabinas lograron hacerlos entrar en razón y finalmente se celebró un banquete para festejar la reconciliación. El rey de Sabinia Tito Tácio y Rómulo formaron una diarquía en Roma hasta la muerte de Tácio. El libro "El ocho" hace referencia a esta pintura de forma tacita, donde explica la supuesta elaboración del cuadro por el artista retratando en ella a las dos protagonistas Mireille y Valentine.
La anunciación, es una de las anunciaciones realizadas por el pintor italiano Fra Angélico. Está realizado al fresco, y fue pintado entre 1437 y 1446 para el Convento de San Marcos en Florencia, actualmente convertido en Museo Nacional de San Marcos.
Aunque, Fra Angélico realizó otras versiones de la anunciación (como La Anunciación, que se encuentra en el Museo del Prado), se considera este fresco de Florencia "la versión más emotiva del Angélico, por su íntima y desnuda unción".
La anunciación presenta una escena sencilla, pero no por su simplicidad carece de belleza.
El tono suave de los colores, la delicadeza de los rostros santos, y sobre todo la inmovilidad de los cuerpos, invita a la quietud. A pesar de esto los cuerpos no parecen rígidos y destilan serenidad. Las figuras son bastante planas, aunque la caída de los paños es detallada y crea volumen, y los perfiles se destacan sobre un fondo neutro (característica típicamente medieval) gracias a los nimbos dorados.
Emplea novedades como la perspectiva al incluir elementos arquitectónicos en sus imágenes, sin embargo aparecen vistos desde arriba como en la Edad Media. Supone una renuncia deliberada a cualquier demostracion de modernidad, a pesar de que dominara tales técnicas. Toda una lección de humildad.
Tommaso di ser Giovanni di Mone Cassai llamado Masaccio fue un pintor cuatrocentista italiano. A pesar de la brevedad de su vida, su obra tuvo una importancia decisiva en la historia de la pintura: generalmente se considera que fue el primero en aplicar a la pintura las leyes de la perspectiva científica, desarrolladas por Brunelleschi.
En una de sus obras, podemos destacar a: El pago del tributo.
El pago del tributo o, simplemente, El tributo es una de las escenas más famosas de los frescos más destacados pintados por Masaccio en la Capilla Brancacci.
Algunos autores han señalado intervenciones de Masolino en esta pintura.
El tema es la salvación de la Humanidad operada por Jesucristo a través de Pedro. Se narran, principalmente episodios de la vida de san Pedro, patrón de los marineros y comerciantes del mar.
El Tributo está en la fila superior del muro lateral izquierdo, junto a La expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal.
Las figuras de Jesús y Pedro se muestran en una narrativa en tres partes. Se describe la historia narrada en un pasaje del Evangelio de Mateo al ser solicitado a Jesús y sus discípulos en Cafarnaúm el pago del tributo para el templo, éste ordena a Pedro que pesque un pez, en el cual encontrará la moneda del tributo.
Masaccio representa en un solo espacio tres acontecimientos sucesivos. Tres escenas del Evangelio según Mateo que se desarrollan en el tiempo:
* Un recaudador de impuestos reclama un tributo a san Pedro. Este acontecimiento ocupa el centro del fresco. Se ve al cobrador, de espaldas, con una túnica roja, que pide el pago del impuesto, y Jesús ordena a Pedro, con un gesto que el apóstol repite, lo que ha de hacer.
* San Pedro toma una moneda tragada por un pez del lago Tiberíades. Esta escena aparece en el lado izquierdo.
* San Pedro paga al publicano, según se muestra en el lado derecho. San Pedro y el publicano están ante un edificio en perspectiva.
Hay diversa unidad temporal, pero igual unidad espacial: perspectiva única, sombras determinadas con la misma inclinación de los rayos del sol, montañas que se difuminan en el horizonte.
La escena se desarrolla parcialmente en un espacio arquitectónico, construido según las leyes de la perspectiva; más renovador es el paisaje del lago y de las colinas que se despliega en profundidad en tonalidades suaves y que ayuda a destacar, por contraste, las figuras coloreadas de Cristo y de los apóstoles en el primer plano de la escena.
Detalle de la cara de Jesús en El pago del tributo.
El paisaje y la arquitectura contribuyen a dar unidad al cuadro: las referencias a los montes forman un "paréntesis" para toda la escena; las líneas de fuga de la arquitectura convergen en la cabeza de Cristo.
Los personajes tienen expresiones vivas. Están representados en su conjunto de manera maciza, con formas escultóricas gracias al claroscuro, evocando obras de escultores contemporáneos de Masaccio como Donatello o Nanni di Banco. Ese carácter estatuario de los personajes es propio de la tradición de los pintores florentinos, desde Giotto hasta Miguel Ángel.
La importancia de la pintura radica también en la representación de Jesús con rasgos humanos, y de la misma altura que los discípulos, lo que supone un rechazo revolucionario a la "perspectiva jerárquica" de tratamientos precedentes de temas similares.
Masaccio usa la teoría de colores clásica para enfatizar el espacio en la pintura. Los colores cálidos avanzan, los fríos retroceden. Es por ello que Masaccio pintó a los apóstoles en capas azules y rojas en pie frente a un fondo grisáceo.
En cuanto al tema concreto, parece que se relaciona con el establecimiento del Catasto, el primer impuesto sobre los ingresos de Florencia, en la época en que se estaba ejecutando la pintura. También se ha relacionado con los nuevos intereses marítimos de Florencia. El comitente de la obra, Felice Brancacci, había sido cónsul del mar. Se transmite la idea del mar como fuente de ingresos para la República. Argan sugiere otra interpretación del tema: "Masaccio es demasiado culto y demasiado humanista como para no entender el significado profundo del tema: sólo a Pedro, como jefe de la Iglesia, corresponderá tratar con el mundo, con los poderes terrenales."
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